No se quien soy.
Yo no se en realidad quien soy, hasta he intentado calcular mi valor...
pero siempre vienes tu con tu sonrisa, y vuelves un paraíso el lugar donde estoy...
¿Porque será que soy así? Siempre buscando horizontes y volviendo a caer en la trampa de tu recuerdo con tan solo un saludo o unas palabras más cariñosas hacia mi.
Tú niña, eres bruja y hada, que sin hacer el mínimo esfuerzo me das y quitas el suelo con la rapidez de un suspiro. Después de ese suspiro, sin piso ni paredes, solo me queda el cielo azul, que es el techo del mundo, donde pierdo mi mirada soñando volver a compartir mi almohada,
a la final sacando conclusiones me doy cuenta que estos sueños están bajo mi cabeza, en esa bendita almohada que fue única testigo de mi felicidad y de mis lagrimas, si mis sueños son los recuerdos de una almohada.
Me pregunto de donde vino esta vida, porque me siento seguro de que hay una salida
y todo este amor solo es sustentado por la fe, de un día encontrar la respuesta a este dolor.
Hoy vi una pareja de viejitos, y al verlos dados de manos me di cuenta que tan solo son niños nascidos hace tiempo, tan niños como tu y yo cuando nos hacíamos juras de amor, diciendo que seria para siempre... pero debí haberme dado cuenta que el por siempre... siempre se acaba, y no siempre uno acaba al lado del otro como la ya mencionada pareja de niños del ayer.
Un amigo me dijo, tómalo con calma esta vez no te apresures como antes, quizás tenga razón, o tal vez deba escuchar mi corazón, que hoy sin ti solo es un tambor que suena en mi pecho y a cada latido solo siento que es uno menos antes de concretizar mi tiempo de vida, dicha vida que sin ti no vale nada...
La mitad de mi, ahora si, de un lado esta la poesía, el verbo y la nostalgia,
del otro la lucha, la fuerza y el coraje para legar hasta el final.
y el final es bello e incierto... depende de uno, de sus creencias y de la fe que deposite en mi mismo. ¡Pero mientras yo respire voy a recordarte, solo mientras respiro!
Rodolfo.

